Es mi bipolar ex psicópata?

Tenemos un hijo juntos.  Era un hombre muy astuto y amable cuando lo conocí, pero no vi.  Mi ex comportamiento: manipulador / mentiroso. Cuando él es feliz, todo ser feliz.  Duerme mucho.  Las bebidas a menudo solos y pueden permanecer durante varios días.  Luego pueden ser cualquier cosa de violento, muy deprimido y participar en fantasías y hallisasjoner.  Toma Rivotril 2 mg al día.  Él no participa en la vida de su hija algo especial, distinta de cuando quiere a sí mismo. Si lo hizo ayer algo loco, por lo que ha pasado hoy y no debe ser discutido.  Siempre era yo el que estaba loco y enfermizo me hacen hasta casi creí que era yo el que estaba loco.  Muy preocupado por el dinero y el estado.  Y mentir en sus coches caros ect.  Para otras personas.  Estafador.  Tomé siempre regresaba después de una ruptura debido al hecho de que él me hizo sentir pena por él que no podía vivir sin mí y amenazó con quitarle la vida.  Se comprometió a afinar si me lo llevé de vuelta.  A veces lo hacía, pero havnt la misma después de un tiempo nuevo.  Es todos los demás que es una locura.  Y él siempre tiene la razón.  Ahora, cuando se acabó, así que él me envió todo, desde amenazas a mí y que de lo mucho que lamenta la forma en que ha sido y que me echa de menos.

Valladolid, 22.05.2014

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Comentarios sobre "Es mi bipolar ex psicópata?":

María (26.04.2016)

En mi caso conocí a un chico de Valladolid en Meetic (lugar idóneo para conseguir víctimas), yo tenia 31 años y él tenía 36 años, cumplió 37 al poco tiempo de conocerlo, y era el hombre que creía que me convenía: encantador, culto, educado, amable, de físico agradable, seguro de si mismo, su voz inspiraba confianza, funcionario. Estaba encantada, me sentía la mujer más afortunada del mundo, se parecía mucho a mí, era sin duda mi alma gemela.
Era mi príncipe azul (lo llamaré Dexter), quien me sedujo y se convirtió en el hombre que anhelaba, tambien era astuto, me trataba como a una reina y siempre estaba a mi lado. Me consiguió convencer entre tantas cosas porque me dijo que era católico y practicante ocasional, con ello pensé que se trataba de una buena persona. No tardó mucho en pegarse a mi para obtener la calidez, gratificación sexual, cobijo, comida y la figura de novia ante la sociedad. Todo esto ocurrió en una época en la que me encontraba muy vulnerable y deseaba amar y ser amada. Y fue así como poco a poco se hizo imprescindible en mi vida. Habían cosas de él que no me encajaban, era un chico algo misterioso, reservado, muy cauteloso, nunca se estresaba y algo desconsiderado (siempre metido en mi casa y yo pagaba todo), lo contrario a lo que estaba acostumbrada, pero mi ilusión por sentirme acompañada borraron esas percepciones de mi mente.
Un buen día dejó de interesarse en mí, pasó al “lado oscuro” cuando me tenía en la palma de su mano. Y entonces se convirtió en un ser irreconocible, manteniendo un juego de seducción y rechazo (era como recibir una bofetada y 20 caramelos). Me criticaba diciendo que me faltaba personalidad, carácter, alegría, y cuando le preguntaba si pensaba en futuro a mi lado me respondía “a veces si, a veces no”, me hacía llorar con su indiferencia y su misterio me generaba inseguridades (no le gustaba contar lo que hacía cuando salía sin mi).
El día que me dejó se desprendió de mi de la manera más insensible y sorbida que pudiera imaginar, con mentiras y reproches, dejándome un profundo sentimiento de culpa que me hacían dudar de mi pensamiento. Rompió conmigo 2 veces en 10 días, con la excusa de que me faltaba alegría y diciendo que mis inseguridades le generaban dudas. La verdad fue una relación en la que nunca discutimos, era armonía y cariño (fingido claro). Una vez ocurrida la ruptura, pasó página de inmediato, hacía su vida como si nunca me hubiera conocido y buscaba a otras incautas, saliendo de fiesta e incluso buscando en Meetic. ¡Nunca le importé!.
Es muy difícil comprender todo esto, porque ¡todo es irreal!. Los primeros días pensaba que era producto de un arrebato, no podía creer que el mismo día de la ruptura amaneciera cariñoso y con tanta facilidad decidiera seguir su vida sin mí. Lloré durante meses, me convertí en el perfecto procesador de información recordando como si viviera en el instante los maltratos psicológicos que permití, me dejó desconcertada. Gracias a un amigo psicólogo y al psiquiatra llegué a una conclusión: Me enamoré de un ser inexistente, ¡todo era mentira!. Como si hubiera sido producto de mi imaginación.
Me volví monotemática, afortunadamente tengo gente a mi lado que me aprecia, e hicimos muchas horas de catarsis. Soy consciente de haberlos aburrido con mis lágrimas y mis problemas. Llegué a reconocer mi obsesión, no imagino lo que pensaba la gente de mi entorno, quienes me repetían que todos habíamos sufrido alguna vez de desamor, pero yo sabía que esto era distinto. Me encontraba vacía, mi energía positiva estaba completamente consumida, no me reconocía a mi misma. Aún acompañada me sentía cada vez más hundida y más sola.
Mucho tiempo después, todavía me preguntaba cómo había podido confiar en Dexter de una manera tan ingenua. No podía explicarme por qué Dexter, la personificación de la maldad sin remordimientos, tenía un lugar tan privilegiado en mi consciencia y seguía teniendo esa fuerte dependencia hacia él. Descubrí que este mundo esta lleno de personas necesitadas de afecto, y que no soy la única persona que pasa por esto. Muchas veces, y desgraciadamente, aprendemos a base de batacazos.
Seguramente, si la familia de Dexter y sus amigos estuviesen dispuestos a discutir sus experiencias sin tapujos, saldría a la luz una buena cantidad de abuso emocional, traiciones amorosas, doble juego y en general una conducta mezquina. Y es que gracias a la suerte que tiene, a las buenas tapaderas, a una familia protectora y amigos que rechazan ver lo que está pasando, la verdad no sale a la luz. Yo he sido un producto de una de sus traiciones amorosas.
Dexter es astuto a la hora de dar una buena impresión, va diciendo a los demás que los motivos de la ruptura fueron mis celos e hipercontrol, haciéndose la victima de su victima (yo), cuando realmente un buen día decidió que ya me había sacado todo el provecho que podía.
La ruptura fue en noviembre de 2015, no volví a saber nade de él desde ese día hasta marzo del 2016, y cuando rompimos nos despedimos con una abrazo cariñoso y él prometió contactarme para saber que estaría bien. Pasaron 5 meses y ni me felicitó las navidades pero quería arreglar las cosas conmigo, qué descarado!. He descubierto que se puede salir de este agujero, y tuve la mayor decepción de mi vida, entendí que hay gente sin sentimientos, sin emociones, que no sienten culpa ni remordimientos, que mienten, son psicópatas integrados.
A ese hombre que tenía tan idealizado ahora lo veo como un ser insulso, me da pena su situación de vacío, y no deseo que le vaya mal. La venganza no es realmente lo que pasa por mi cabeza, sino el deseo de que se difunda esta información para que otros no caigan.
Hoy doy gracias a Dios por lo dichosa que soy, por poder reconocer a estos seres, por poder sentir lo que es amar y volver a sonreír. Ya verás como Dios te depara algo mejor,qué ha pasado en tu caso?, seguro has salido fortalecida. Un beso y mucho animo!

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